{"id":1829,"date":"2022-07-26T07:55:00","date_gmt":"2022-07-26T07:55:00","guid":{"rendered":"https:\/\/lavozrd.com\/?p=1829"},"modified":"2022-07-26T12:34:12","modified_gmt":"2022-07-26T12:34:12","slug":"somalia-esta-al-borde-de-la-hambruna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavozrd.com\/?p=1829","title":{"rendered":"Somalia est\u00e1 al borde de la hambruna"},"content":{"rendered":"<p>Durante tres d\u00e9cadas, Somalia ha oscilado entre el desorden y la anarqu\u00eda. El gobierno s\u00f3lo controla una parte del pa\u00eds. El resto est\u00e1 en manos de yihadistas expertos en inmolarse en lugares concurridos. Para muchos somal\u00edes la vida es pobre, brutal y corta. Viven en el quinto pa\u00eds m\u00e1s pobre y el octavo m\u00e1s violento. Su esperanza de vida es la sexta m\u00e1s baja del mundo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-1830\" src=\"https:\/\/lavozrd.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Hambruna-1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"449\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/lavozrd.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Hambruna-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/lavozrd.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Hambruna-1-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/lavozrd.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Hambruna-1-768x512.jpg 768w, https:\/\/lavozrd.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Hambruna-1-1170x780.jpg 1170w, https:\/\/lavozrd.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Hambruna-1-585x390.jpg 585w, https:\/\/lavozrd.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Hambruna-1-263x175.jpg 263w, https:\/\/lavozrd.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Hambruna-1-600x400.jpg 600w, https:\/\/lavozrd.com\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Hambruna-1.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 449px) 100vw, 449px\" \/><\/p>\n<p>Las sequ\u00edas e inundaciones se suman a su miseria. En 2011, la falta de lluvias contribuy\u00f3 a la peor hambruna del siglo XXI. Murieron m\u00e1s de 250.000 personas, la mitad de ellas ni\u00f1os. Una d\u00e9cada despu\u00e9s, la historia puede repetirse. La sequ\u00eda m\u00e1s extensa en cuatro d\u00e9cadas est\u00e1 marchitando los cultivos y matando al ganado en Somalia, Etiop\u00eda y Kenia. M\u00e1s de 18 millones de personas en la regi\u00f3n luchan por encontrar lo suficiente para comer; los ni\u00f1os est\u00e1n muriendo en los tres pa\u00edses. Pero es en la fr\u00e1gil Somalia donde la sequ\u00eda, que cae como un golpe sobre un hematoma, va a golpear m\u00e1s fuerte. \u201cSi no hacemos algo ahora mismo, estaremos hablando de cientos de miles de muertes\u201d, dice Mohamed Abdi, del Consejo Noruego para los Refugiados, una organizaci\u00f3n ben\u00e9fica.<\/p>\n<p>La disfunci\u00f3n pol\u00edtica y la pobreza de Somalia tienen gran parte de la culpa de la crisis. Pero la responsabilidad tambi\u00e9n est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. Dado que Somalia emite s\u00f3lo un poco m\u00e1s de di\u00f3xido de carbono que Andorra, dif\u00edcilmente se le puede culpar del cambio clim\u00e1tico que parece estar haciendo m\u00e1s comunes las sequ\u00edas de esta magnitud. Y ni siquiera el m\u00e1s ardiente te\u00f3rico de la conspiraci\u00f3n considerar\u00eda a Somalia culpable de la invasi\u00f3n rusa de Ucrania, que ha provocado una crisis alimentaria mundial.<\/p>\n<p>Somalia importa casi el 80% de sus alimentos. En enero, el aumento de los costes de env\u00edo hab\u00eda hecho que los precios locales se acercaran a los niveles vistos por \u00faltima vez durante la hambruna de 2011. La invasi\u00f3n de Rusia y el aumento de los precios del combustible tambi\u00e9n han avivado la inflaci\u00f3n de los alimentos. Como resultado, ahora es mucho m\u00e1s costoso para los somal\u00edes que viven de la tierra comprar alimentos para complementar su dieta, y para los habitantes de la ciudad echar una mano.<\/p>\n<p>El aumento de los precios de los cereales tambi\u00e9n ha incrementado el coste de la ayuda. Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, las facturas operativas del Programa Mundial de Alimentos de la ONU han aumentado un 44%. Los donantes s\u00f3lo han aportado el 30% de los 1.500 millones de d\u00f3lares que la ONU dice necesitar para evitar un desastre en Somalia. Recientemente, el Reino Unido ha suspendido los pagos de ayuda \u201cno esencial\u201d para evitar que se desborde un presupuesto que se ha visto afectado por el coste de la ayuda humanitaria en Ucrania. Todo esto obliga a los cooperantes a tomar decisiones dif\u00edciles sobre a qui\u00e9n ayudar y a qui\u00e9n rechazar.<\/p>\n<p>Alrededor de 7 millones de personas, m\u00e1s del 40% de la poblaci\u00f3n de Somalia, luchan por conseguir alimentos. Los trabajadores humanitarios calculan que 1,4 millones de ni\u00f1os est\u00e1n gravemente desnutridos. Cientos, quiz\u00e1s miles, han muerto ya. Sin embargo, esto no ha desencadenado una declaraci\u00f3n formal de hambruna, un t\u00e9rmino t\u00e9cnico que s\u00f3lo se utiliza cuando se superan una serie de umbrales relacionados con la desnutrici\u00f3n, la escasez de alimentos y las tasas de mortalidad. Somalia est\u00e1 cerca de estos niveles en algunas zonas y los ha superado en otras. Sin embargo, una vez que se cumplan todos los criterios, es casi seguro que ser\u00e1 demasiado tarde para evitar el desastre. Cuando se declar\u00f3 la hambruna en 2011, un anuncio que liber\u00f3 un torrente de fondos de los donantes, la mitad de las muertes eventuales ya se hab\u00edan producido.<\/p>\n<p>Las verdaderas hambrunas son, afortunadamente, poco frecuentes hoy en d\u00eda. La \u00faltima \u201ccalamitosa\u201d, es decir, una hambruna que provoca al menos un mill\u00f3n de muertos, tuvo lugar en Etiop\u00eda en la d\u00e9cada de 1980. Las \u201cgrandes hambrunas\u201d, aquellas que se cobran 100.000 o m\u00e1s vidas, tambi\u00e9n se han vuelto menos frecuentes gracias a la mejora de los mecanismos de alerta temprana y a la mayor eficacia de las intervenciones humanitarias. S\u00f3lo ha habido tres hambrunas de este tipo en este siglo, la m\u00e1s reciente y mort\u00edfera de las cuales fue la de Somalia en 2011.<\/p>\n<p>Somalia ha sido durante mucho tiempo propensa a las sequ\u00edas, pero cada vez son m\u00e1s frecuentes, afirma Christophe Hodder, enviado de la ONU para el clima en el pa\u00eds. Aunque la actual sequ\u00eda no puede relacionarse directamente con el calentamiento global, es la m\u00e1s extensa en 40 a\u00f1os. Las lluvias fallaron tres veces antes de la hambruna de 2011, pero esta vez lo han hecho cuatro veces. Las previsiones sugieren que es probable un quinto fracaso. Con la previsi\u00f3n de que la temperatura media de Somalia aumente entre 3 y 4 \u00baC de aqu\u00ed a 2080, es probable que este tipo de sequ\u00edas sea m\u00e1s habitual.<\/p>\n<p>La sequ\u00eda, por s\u00ed sola, rara vez provoca hambrunas. En 1991, Somalia se sumi\u00f3 en una guerra civil y una insurgencia yihadista tras la ca\u00edda de Siad Barre, su dictador. Las d\u00e9cadas de anarqu\u00eda que siguieron devastaron la agricultura. Un pa\u00eds que anta\u00f1o se alimentaba razonablemente ha visto c\u00f3mo la producci\u00f3n de cereales se ha reducido en un 60% desde 1989 para satisfacer s\u00f3lo una quinta parte de las necesidades. En su lugar, Somalia importa la mayor\u00eda de los productos b\u00e1sicos, como el arroz, la pasta y el aceite de cocina. Incluso aquellos que se ganan la vida de forma precaria pastoreando ganado o cultivando dependen de algunas importaciones.<\/p>\n<p>D\u00e9cadas de combates han destruido tambi\u00e9n las infraestructuras, han paralizado la econom\u00eda, han obligado a millones de personas a huir de sus hogares y han dejado al Estado en gran medida incapaz de proporcionar servicios b\u00e1sicos como la atenci\u00f3n sanitaria y la educaci\u00f3n. El nuevo presidente de Somalia, Hassan Sheikh Mohamud, asumi\u00f3 el cargo en junio. Espera revertir el deterioro de la seguridad que se produjo con su predecesor, Mohamed Abdullahi Mohamed, que estuvo a punto de reavivar la guerra civil cuando intent\u00f3 permanecer en el cargo m\u00e1s all\u00e1 de su mandato. El gobierno y sus aliados controlan la capital, Mogadiscio, y sus principales ciudades provinciales. Pero Al Shabab, la filial m\u00e1s rica y letal de Al Qaeda, controla la mayor parte del campo.<\/p>\n<p>Estas comunidades rurales son las m\u00e1s afectadas por la crisis. Guriel, en el estado de Galmudug, es el centro comercial de Somalia central. Normalmente, su mercado de ganado se llena de 1.200 animales al d\u00eda que pasan por sus corrales. Hoy en d\u00eda, dice un corredor local, tienen suerte de conseguir 150. Antes de la sequ\u00eda, Hassan Abdullahi Ali, un habitual del mercado, vend\u00eda cabras por 40 d\u00f3lares cada una, lo suficiente para alimentar a sus diez hijos durante un mes. Ahora los pastos que utilizaba han desaparecido, los pozos de agua se han secado y las enfermedades se extienden por su debilitado reba\u00f1o.<\/p>\n<p>Aproximadamente un tercio del ganado de las zonas m\u00e1s afectadas del centro y el sur de Somalia puede haber muerto desde que comenz\u00f3 la sequ\u00eda en 2020, incluidas 250 de las 300 ovejas y cabras del Sr. Ali y 15 de sus 20 camellos. Intentar vender a los supervivientes enfermos es complicado. \u201cHoy he llevado dos al mercado\u201d, dice. \u201cHe vendido uno pero nadie quiere comprar el otro\u201d. El aumento del coste del grano significa que la venta de una cabra ahora alcanza para comprar comida para alimentar a su familia durante s\u00f3lo diez d\u00edas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que el sorgo y el ma\u00edz que cultivaban se marchitaran en el tallo, el marido de Hawa Mustaf Hassan dej\u00f3 la granja familiar en el sur de Somalia para buscar trabajo. Los 5 d\u00f3lares mensuales que le enviaba no eran suficientes. El menor de sus tres hijos, Adan, de dos a\u00f1os, cay\u00f3 enfermo. Ella reuni\u00f3 dinero para llevarlo a buscar ayuda m\u00e9dica justo a tiempo para salvarlo. Durante semanas estuvo entre la vida y la muerte. \u201cSent\u00ed que no hab\u00eda esperanza de que se recuperara\u201d, dice. \u201cPero despu\u00e9s de 14 d\u00edas le vi sonre\u00edr y supe que se pondr\u00eda bien\u201d.<\/p>\n<p>Otros son menos afortunados. \u201cLos ni\u00f1os se mueren\u201d, dice Abdullahi Ahmed Ibrahim, m\u00e9dico del hospital general de Baidoa. \u201cLas madres llegan demasiado tarde y entierran a sus hijos por el camino\u201d. Despu\u00e9s de que todo su ganado muriera hace ocho meses, Isaac Nur Ibrahim llev\u00f3 a su mujer y a sus dos hijos peque\u00f1os a un campamento de ocupantes ilegales en las afueras de Kismayo. S\u00f3lo pod\u00eda ganar un d\u00f3lar al d\u00eda como jornalero. Despu\u00e9s de que las raciones se redujeran a un plato de comida diario, su hijo de dos a\u00f1os, Abdikaafi, enferm\u00f3 de anemia relacionada con la malnutrici\u00f3n. El ni\u00f1o sucumbi\u00f3 el 8 de junio. Un mes despu\u00e9s lo hizo el sobrino de cuatro a\u00f1os del Sr. Ibrahim. En total, siete ni\u00f1os han muerto en el campamento desde principios de junio, seg\u00fan los residentes.<\/p>\n<p>Las penurias caen de forma desigual. Cuando las cosechas se pierden y los animales mueren, los miembros de los clanes m\u00e1s ricos o poderosos pueden obtener ayuda de sus parientes. Estos clanes suelen tener m\u00e1s gente viviendo en el extranjero o en las ciudades de Somalia; durante las sequ\u00edas se puede contar con ellos para enviar dinero en efectivo al campo, o para albergar a los que se desplazan a las ciudades en busca de alimentos. Pero los miembros de los clanes m\u00e1s pobres a menudo no tienen m\u00e1s remedio que trasladarse a campamentos m\u00edseros y plagados de enfermedades. Esto se debe a que los trabajadores humanitarios rara vez se aventuran al campo por miedo a que Al Shabab les corte la cabeza. Unos 2.000 campamentos rodean las ciudades de Somalia y albergan a la mayor\u00eda de los 2,9 millones de desplazados del pa\u00eds. Muchos de ellos est\u00e1n controlados por peces gordos de una malevolencia dickensiana, que se apropian de la poca ayuda que llega a los campamentos y desalojan a los residentes cuando dejan de ser \u00fatiles.<\/p>\n<p>Ayudar a la poblaci\u00f3n de Somalia no s\u00f3lo requerir\u00e1 m\u00e1s dinero para alimentos, sino tambi\u00e9n mayores esfuerzos para dirigirlo a los m\u00e1s necesitados y a las zonas del campo controladas por Al Shabab. Para salvar vidas, las agencias de ayuda tendr\u00e1n que tolerar m\u00e1s riesgos, dice Daniel Maxwell, de la Universidad Tufts de Boston. Estos riesgos no son s\u00f3lo para sus trabajadores, sino tambi\u00e9n para su reputaci\u00f3n y su capacidad de recaudar fondos. A algunos les preocupa tener que enfrentarse a cargos penales en Estados Unidos en virtud de las leyes antiterroristas si la ayuda cae en manos de los yihadistas.<\/p>\n<p>Sin embargo, no hacer m\u00e1s para ayudar tambi\u00e9n conlleva riesgos para la seguridad de Somalia. Las personas hambrientas que se sienten fracasadas por su gobierno pueden estar m\u00e1s dispuestas a apoyar a los yihadistas. La sequ\u00eda puede exacerbar a\u00fan m\u00e1s el conflicto, ya que las comunidades luchan por los escasos recursos. Puede que ya sea demasiado tarde para evitar la calamidad en Somalia, acosada como est\u00e1 por la insurgencia y la sequ\u00eda. Pero cuanto m\u00e1s espere el mundo para ayudar, mayor ser\u00e1 el sufrimiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante tres d\u00e9cadas, Somalia ha oscilado entre el desorden y la anarqu\u00eda. El gobierno s\u00f3lo controla una parte del pa\u00eds. El resto&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1830,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","footnotes":""},"categories":[20,31],"tags":[23,24,25],"class_list":["post-1829","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","category-sociales","tag-modern","tag-news","tag-soledad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lavozrd.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1829","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lavozrd.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lavozrd.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavozrd.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavozrd.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1829"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/lavozrd.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1829\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1831,"href":"https:\/\/lavozrd.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1829\/revisions\/1831"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavozrd.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1830"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lavozrd.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1829"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lavozrd.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1829"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lavozrd.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1829"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}